La proscripción de ayer y de hoy

El 5 de marzo de 1956 la Revolución “Fusiladora”, comandada por Pedro Eugenio Aramburu, dictaba el decreto 4161 que disolvía el Partido Peronista y prohibía la difusión de elementos de propaganda e identificación con el Peronismo.  

Aquel decreto, perseguía la eliminación del adversario político valiéndose de un sentimiento de odio social y racial hacia el pueblo peronista.

 Ese “hecho maldito del país burgués” que representaba el Peronismo para la dictadura cívico militar, la oligarquía terrateniente y ganadera y los intereses trasnacionales, debía ser escarmentado para siempre en el altar de una “democracia” selecta para unos pocos privilegiados que recordaban con añoranza los tiempos de “un país de toros gordos y de peones flacos”.

 Por cierto, a estos personeros y a sus mandantes les preocupaba sobremanera que la “Tercera Posición” que había pregonado Perón durante su gobierno, pudiera tener una positiva repercusión internacional.

Lógicamente, la difusión de una doctrina nacional y popular, el Justicialismo como “nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista” amenazaba la hegemonía británica frente a sus colonias.

Dispuestos a hacer desaparecer al Peronismo, todo parecía estar incluido en ese universo de símbolos que querían eliminar de la conciencia de las y los argentinos, “la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones «peronismo», «peronista», » justicialismo», «justicialista», «tercera posición», la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales «Marcha de los Muchachos Peronista» y «Evita Capitana» o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos”, etc. etc.

Sin embargo, a pesar del esfuerzo intelectual que hicieron estos oscuros personajes, no pudieron contra el ingenio de nuestro Pueblo que no vaciló en desafiar al poder aprovechando multitudinarios partidos de futbol para cantar la marcha de los muchachos peronistas o arengando a su equipo cambiándole la letra “Dale campeón, dale campeón” en las canchas, comenzaba así, y de manera artística un largo proceso de resistencia peronista.

Lo cierto que ni bien llegaron al poder, los jerarcas Aramburu y Rojas se comportaron como “elefantes en un bazar” pero siguiendo estrictas recomendaciones del “Plan Prebisch” para no enojar al amo colonial, entonces:

“Devaluaron la moneda por decreto,  e intervinieron centenares de empresas privadas, paralizando y desmontando la industria, mientras abrían indiscriminadamente la importación; suprimieron el control de precios y congelaron el salario de los trabajadores(…), mientras quebraban mas de 20.000 establecimientos (…), han desencadenado una inflación catastrófica e indefinible y una carestía que amenaza con el hambre y la miseria a la población” Juan D. Perón (“Los vendepatria”).

Cuando la oposición Cambiemos / Juntos por el Cambio y los medios de comunicación hegemónicos pretenden convencernos o hacernos creer que no es importante volver a releer la historia, por ejemplo, al sacar a los próceres nacionales de los billetes para reemplazarlos por animalitos autóctonos, es porque evidentemente, existe un interés superlativo en mantenernos adormilados y alejados de la realidad existente en provecho propio.

Por eso, cuando se agrede a nuestra conductora Cristina y se atenta contra su vida sin castigo por parte de la justicia, sino por el contrario, desde esos indignos estrados judiciales se la persigue tenazmente a través del armado de causas penales para inhabilitarla o proscribirla, se busca el mismo objetivo que tuvo el decreto 4161, aniquilar de la conciencia popular lo que significó la “década ganada” Peronista-kirchnerista para las argentinas y los argentinos.

Pero si a esto le sumamos el constante asedio que sufre nuestra Patria desde los poderes hegemónicos de occidente que nos “invitan” desde sus vocerías autorizadas a ceder amablemente nuestra soberanía económica y nuestros recursos naturales: litio, gas, petróleo, agua, etc. en pos de una lucha que nos es ajena por su supremacía global ante China y Rusia hoy manifestada en la tragedia de la guerra de Ucrania. Evidenciamos con estupor que ambas directrices geopolíticas con efectos domésticos se entrecruzan y representan un desafío que deberá afrontar en país en los próximos años. En este contexto, solo un gobierno Peronista podrá defender los intereses económicos y la soberanía política en pos del desarrollo del pueblo argentino. en frente están los vendepatria de siempre, dispuestos a la entrega incondicional de nuestro futuro.

La moneda está en el aire y está por verse quien liderará este castigado mundo en los próximos años.

 “Atrás mío vendrán los que grande me harán”. Fragmento de “Los Vendepatria”. Juan D. Perón