Oíd el ruido de rotas cadenas

Hace 207 años los padres fundadores de la patria firmaron la Declaración de Independencia Nacional, impulsando la ruptura de los vínculos de dependencia política de las Provincias Unidas del Río de la Plata con la monarquía española.

En coincidencia con esa fecha, pero hace 76 años, el Gral Perón, en la misma casa de Tucumán, selló en un acto trascendental para el país,  la Declaración de la Independencia Económica, rompiendo los vínculos de dominación económica impulsados por el capitalismo foráneo enclavado en el país.

En ese marco histórico de singular importancia y coincidiendo en la fecha,  se inscribe la inauguración del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), un hito histórico que viene a reforzar la soberanía económica de nuestra patria. La obra realizada en tiempo record y con tecnología nacional, implicó la interconexión de 4 provincias  a través de un ducto de 36 pulgadas que  inicia su recorrido en la localidad de Tratayén, Neuquén, para luego pasar por las provincias de Río Negro y La Pampa, finalizando el mismo en la localidad de Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires.

Se trata de la obra de transporte de gas más grande de los últimos 40 años, considerada como un hito trascendental hacia nuestra soberanía energética que impactará favorablemente en la balanza comercial del país.

Además, el gasoducto posibilitará al país un ahorro importante de dólares por el reemplazo del actual gas importado y a la vez  permitirá nuevas  exportaciones. De esta forma la Argentina se transformará en un proveedor neto de energía.

El gasoducto fortalecerá y ampliará la capacidad de transporte y distribución de gas en todo el territorio nacional, hecho a partir del cual se concretará el tan ansiado autoabastecimiento energético reduciendo drásticamente el costo del suministro al sustituir importaciones de GNL y el uso de combustibles líquidos destinados a las usinas de generación de electricidad.

El GPNK permitirá desarrollar a gran escala el yacimiento de Vaca Muerta, segunda reserva no convencional de gas, posibilitando un ahorro total anual  de 4200 millones de dólares durante su primer año de funcionamiento por sustitución de importaciones y la creación de 48.800 puestos de trabajos directos e indirectos a partir de su construcción.

Se debe destacar  que este nuevo hito de soberanía energética, solo se pudo alcanzar gracias al puntapié inicial que significó  la expropiación de YPF  en el año  2012, durante el gobierno de la compañera Cristina Fernández de Kirchner, que significó una modificación en la visión de la compañía, volcando sus esfuerzos a la exploración y descubrimiento de Vaca Muerta.

La soberanía política no se alcanza sin independencia económica, y sin Independencia económica no hay posibilidad de Justicia Social. Frente a nuevo proceso electoral, el peronismo resulta ser el único actor político que velará por nuestra soberanía política y económica,  frente a la derecha sin patria que siempre busca realizar negocios con el capital financiero y especulativo internacional que buscará la forma de poner  Vaca Muerta y el gasoducto  al servicio de las potencias extranjeras.

Romper las ataduras que nos esclavizan al capitalismo financiero internacional y a los centros de poder mundial se ha tornado una tarea impostergable para hacer realidad las tres banderas del Peronismo de cara a la definitiva emancipación nacional.

“Aspiramos a una liberación absoluta de todo colonialismo económico, que rescate al país de la dependencia de las finanzas foráneas. Sin bases económicas no puede haber bienestar social: es necesario crear esas bases económicas. Para ello es menester ir ya estableciendo el mejor ciclo económico dentro de la nación, y a eso también tiende nuestro Plan. Debemos producir el doble y a eso multiplicarlo por cuatro, mediante una buena industrialización –es decir, enriqueciendo la producción por la industria-, distribuir equitativamente esa riqueza y aumentar el estándar de vida de nuestras poblaciones”,  Juan Domingo Perón.