Resistencia ayer, hoy y siempre

El 9 de junio es una fecha trascendental para el movimiento peronista, se recuerda el levantamiento del Movimiento cívico-militar de Recuperación Nacional, encabezado por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco, contra el gobierno de facto del dictador Pedro Eugenio Aramburu, líder de la Revolución Fusiladora.

Había pasado casi un año del derrocamiento de Perón. Se hacía impostergable para las fuerzas militares y civiles leales al líder depuesto, tomar las armas en defensa de un proyecto de país y de sociedad, que había sido arrebatado de manera violenta por la oligarquía terrateniente junto a sus ejecutores, los militares asesinos y antipatrias.

Los generales Valle y Tanco se pusieron al frente de la resistencia Peronista que se centró en varios regimientos; La Plata, Avellaneda, Lanús, La Tablada, Capital Federal, la Guarnición de Campo de Mayo y en provincias como La Pampa, Córdoba, Salta y Santa Fe (Rosario), pero los esfuerzos por derrocar al vendepatria de Aramburu no tuvieron éxito. La rebelión fue rápidamente sofocada mediante el bombardeo de la guarnición de La Plata y Santa Rosa por aviones de la Fuerza Aérea y la Marina.

En pocas horas, el dictador Aramburu dictó tres decretos, el primero estableciendo la Ley marcial, el segundo instauró la pena de muerte, y el tercero con la mención de 11 oficiales y suboficiales, condenados, sin juicio previo, a la pena de muerte por fusilamiento, único documento que ordena fusilar en la historia argentina.

Aunque la gesta no tuvo éxito, la resistencia peronista empezaba a escribir los primeros capítulos de una larga historia de lucha contra los sectores que entregan los recursos económicos y la soberanía política. Ya consolidada, la resistencia peronista logró el retorno de Perón en 1973, pero sin embargo, al poco tiempo, comenzaba un nuevo capítulo sangriento con el golpe de Estado de 1976.

La lucha valiente del peronismo organizado enfrentó al terrorismo de Estado y aportó sus mártires a la causa de la recuperación democrática. La huelga “Paz, Pan y Trabajo” del 30 de marzo de 1982, logró poner en jaque al régimen militar más sangriento de la historia argentina, que, como manotazo de ahogado, decidió emprender una aventura bélica en las Malvinas contra la tercera potencia militar global de aquel entonces.

Con el regreso de la democracia, el peronismo comenzó un largo proceso de “resistencia interna” contra los sectores que, desde el interior del partido, hacían honores a la perdida de derechos y conquistas sociales del pueblo trabajador. En los 90, la reforma del Estado y el “Consenso de Washington” sonaban como “canto de sirena” y torcían la voluntad de muchos dirigentes de origen popular.  La Noche neoliberal fue larga. En La Matanza, se puso fin en 1999 con la llegada de Alberto Balestrini y a nivel nacional en 2003 con el triunfo de Néstor Kirchner. El segundo periodo mas virtuoso de la historia del peronismo llegaría hasta el año 2015, cuando la derecha arrebataba la presidencia como un “lobo en piel de cordero” y comenzaba un nuevo proceso de perdida de derechos, empleos y salarios a la baja.

La destrucción macrista fue tan grande y tan rápida, que logró conformar una coalición electoral amplia que fue capaz de derrotarlo en 2019. Tan amplia fue la coalición que al interior quedaron muchos que no están convencidos de dar las batallas que se tienen que dar para defender los intereses del pueblo y es por ello que los resultados no fueron los esperados.  

Hoy el poder económico nacional y trasnacional, se encuentra nuevamente llevando a cabo una embestida feroz contra el sentir popular, centrando su estrategia en la persecución judicial a nuestra líder indiscutida Cristina Fernández de Kirchner. Quitándole la posibilidad de ser candidata, buscan dejarnos aturdidos y sin saber porque caminos andar y es por ello que en la ultima gran movilización popular del 25 de mayo, Cristina remarcó que más allá de los nombres, el peronismo se debe encolumnar detrás de un programa de gobierno. Un programa que debe dar soluciones y buscar indiscutidamente, el beneficio popular como único fin a perseguir por un gobierno peronista.

La derecha golpea buscando una vez más y como tantas veces en la historia argentina, “el fusilamiento del peronismo”. En vano serán sus esfuerzos porque si de algo sabe el peronismo, es de resistir. Resistiremos con la convicción de defender la causa justa del pueblo trabajador que solo busca vivir en una patria libre, justa y soberana.

“Derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos, no sólo de minorías privilegiadas”, General Juan José Valle.