
Frente a un nuevo aniversario del atentado más cobarde de la historia argentina, el bombardeo a la Plaza de Mayo, podemos encontrar detrás, la misma macabra obsesión que siempre persigue la derecha argentina: hacer desaparecer al peronismo. Pasan los años y esa obsesión no pierde su vigencia, ya que la oligarquía argentina sueña con volver a la sociedad preperonista donde la justicia social brillaba por su ausencia. Tanto ayer como hoy, el objetivo es el mismo, hacer desaparecer todo el andamiaje de protección creado por el Estado peronista y someter al pueblo trabajador a los caprichos de la mano invisible del mercado.
Desde el pensamiento de la derecha, para aniquilar al peronismo todos los recursos son validos aun cuando sean ilegales a todas luces. Para la oligarquía y los sectores del establishment económico, el peronismo no es un adversario, sino un enemigo, por lo tanto, deben eliminarlo con todos los medios que se tengan al alcance. El 16 de junio de 1955 esta premisa fue llevaba al extremo y pergeñaron un bombardeo a la Plaza de Mayo con el único objetivo de eliminar a Perón, sin importar los civiles muertos que se cobraron en el intento. En nombre de su patria y de cristo, todo valía, entonces usaron sus armas y dejaron caer sus bombas contra el pueblo argentino.
La cruzada cívico militar eclesiástica había preparado los aviones cazabombarderos con una “V” y una cruz en sus colas, que significaban “Cristo Vence”, se abrían descargando bombas sobre compatriotas indefensos que se manifestaban en defensa de su líder.
“Maldito el soldado que vuelva las armas contra su pueblo”, Simón Bolivar.
Se estima que la cantidad de pérdidas humanas en Plaza de Mayo y sus alrededores fue de 355 civiles muertos, mientras que en los hospitales se recibieron más de 600 heridos de diversa gravedad. Los autores de semejante crimen de lesa humanidad fueron “respetables” militares y civiles que tuvieron penas de cárcel, sin embargo, transcurridos pocos meses del golpe de la Revolución Fusiladora, todos los responsables de la masacre fueron liberados.
Tal como en 1955, la derecha antipatria pregona la necesidad de “exterminar” al kirchnerismo/peronismo, para imponer un programa de ajuste brutal sin concesiones para los más débiles, sin derechos sociales ni laborales que operen de diques de contención para la población, y así, sostener un plan de negocios y un modelo económico, que irá en detrimento de los intereses nacionales y de las grandes mayorías.
Proponen la vuelta al oscurantismo de las políticas neoliberales, con represión social a mansalva, sembrando un derrotero judicial certero que termine con el encarcelamiento de la compañera Cristina. Si la suerte hiciera que se alzasen con la primera magistratura en las próximas elecciones, quedarían libres de ataduras poder someter al Pueblo bajo su designio.
Ayer bombardearon, fusilaron, proscribieron, secuestraron, torturaron y asesinaron, hoy recurren al Partido Judicial como herramienta disciplinadora del peronismo, aunque el intento de magnicidio contra Cristina, también mostro que siguen dispuestos a usar todos los medios contra el peronismo. El mensaje es claro, nadie tiene que volver a atreverse a interferir en sus negocios y soñar una patria más libre, justa y soberana.
Lo que nunca aprendieron estos vendepatrias, es que el peronismo nunca se rinde y jamás bajará las banderas de la justicia social, la soberanía política y la independencia económica. Podrán proscribirnos, perseguirnos, encarcelarnos, pero atrás nuestro vendrán miles de militantes empoderados que harán más grande la lucha. El peronismo siempre será el único actor de transformación de la realidad argentina.