
Hace 218 años, el 12 de agosto de 1806, se producía la Reconquista de Buenos Aires. Un pueblo en armas compuesto por hombres, mujeres, niños, ancianos, criollos, españoles, comunidades originarias y afroamericanos, todos unidos bajo la convicción de defender su tierra del invasor inglés, ponían fin a la usurpación del Fuerte de Buenos Aires luego de 46 días de ocupación militar.
La determinación y el coraje de aquel pueblo pudo derrotar al imperio Ingles con la sola consigna de defender a la Patria en aquella jornada histórica, a costa de perderlo todo hasta lo más preciado, la vida.
Ese genuino sentimiento patriótico parió la conformación de los ejércitos que luego pelearían la guerra gaucha de la Independencia.
El gral. William Carr Beresford, que comandaba la escuadra británica y se encontraba con 1600 milicianos en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, había decidido lanzarse a la aventura de apoderarse de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata y propiciar la declaración de Libre Comercio con la Gran Bretaña para poder vender manufacturas industriales en la región.
Podríamos decir sin temor a equivocarnos que, el primer libertario por estas tierras fue Beresford, ya que su primer decreto desregulador al frente del gobierno fue establecer la reducción del 50% de los derechos de importación y exportación, con los que el Virreinato protegía la incipiente industria local, que, a partir de ese momento, quedaba a merced del robusto comercio británico.
Fue así como el virrey Sobremonte con el objetivo de formar un gobierno de emergencia ante la llegada de los ingleses se marchó a Cordoba para proteger su persona y los caudales reales compuesto de dos millones de duros en metálico oro.
Su convoy fue interceptado por tropas británicas en la localidad de Lujan y desapoderado de ese inmenso tesoro.
Aquel oro nos lo arrebataron los británicos a sangre y fuego e iría a Londres como botín de guerra, nunca más retornaría a la Patria; hoy el gobierno vendepatria de Javier Milei y Luis Caputo lo envía a Londres de manera voluntaria y criminal para seguir especulando en el mercado financiero internacional y así justificar el saqueo que está cometiendo sobre el hambre y la miseria del Pueblo.
¡Al amigo todo, al enemigo, ni justicia!