El 7 de agosto de 1981, desafiando el estado de sitio impuesto por el gobierno de facto, una marcha multitudinaria de más de 10.000 trabajadores liderada por el compañero Saul Ubaldini, ganaba las calles del barrio de Liniers en el día de San Cayetano, patrono del Trabajo, bajo la consigna “Paz, Pan y Trabajo”.

La mesa de los argentinos había sido depredada hasta el hartazgo por un esquema de miseria planificada, que había puesto al país de rodillas mediante la letal combinación de liberalización financiera, destrucción del aparato productivo, brutal caída del salario real, creciente desempleo y un colosal endeudamiento externo, que significaron el empeoramiento de las condiciones de vida de las mayorías populares.

El compañero Saul Ubaldini, había creado la “Comisión de los 25” con la intención de unir varias corrientes sindicales para hacer frente a la dinámica represiva y hambreadora de la dictadura genocida.

La “Comisión” estaba integrada por los compañeros Saul Ubaldini (cerveceros), Roberto García (taxistas), Fernando Donaire (papeleros) Osvaldo Borda (caucho), el “Negro” Serpa (Federación Obras Sanitarias), Roberto Digón (Tabaco), Ricardo Pérez (Camioneros) entre otros.

Lamentablemente, otros compañeros peronistas, como Oscar Smith, secretario general del gremio Luz y Fuerza y tantos otros como él, no habían tenido la misma fortuna de compartir aquel momento histórico del movimiento obrero organizado, porque la dictadura genocida los había hecho desaparecer impunemente.

Ese frio día de agosto, la policía federal intentó frenar y contener las columnas obreras cuando se encontraban próximas a la cancha de Velez Sarsfield, sin embargo, el esfuerzo de las fuerzas resultó en vano, ya que el coraje y el ímpetu militante de aquellos compañeros consiguió doblegarla con éxito.

Aquella, fue considerada la primera movilización masiva contra la dictadura, significó un acto de resistencia del compañero Saul Ubaldini y otros valientes compañeros sindicalistas que decidieron, a riesgo de pagar un alto costo por esa osadía, enfrentar a la dictadura sin amedrentarse. La angustia contenida por la ausencia de muchas compañeras y compañeros, se expresó en un grito liberador y esperanzador: “¡Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar!” La suerte de la dictadura estaba echada.

Hoy, al igual que en aquellos días, el pueblo trabajador atraviesa momentos de angustia y tristeza por el rumbo económico de ha tomado el gobierno de Javier Milei, generando una importante destrucción del aparato productivo en beneficio de la especulación financiera. Su correlato, es el aumento exponencial del desempleo, la pobreza y la indigencia a cifras históricas a las que nunca había llegado la sociedad argentina.

Por eso es que, resulta una obligación para el movimiento peronista estar a la vanguardia de la resistencia a la implementación de este plan de entrega y destrucción del trabajo y la producción argentina. Lucharemos con esperanza, hasta que el grito se haga realidad, ¡Se va a acabar, se va a acabar, el gobierno liberal!

Descubre más desde PJ | LA MATANZA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo