El 29 de julio de 1966, a tan solo un mes de haber tomado el poder, el dictador Juan Carlos Onganía firma el Decreto-Ley N° 16.192, que disponía la abolición de la autonomía de las Universidades Nacionales y subordinaba a las autoridades de las casas de altos estudios al Ministerio de Educación, nombrándolas administradoras o instándolas a renunciar en un lapso de treinta días.

Por la noche, los grupos de docentes y estudiantes universitarios que habían tomado pacíficamente los edificios de la calle Perú 222 serían brutalmente reprimidos y desalojados por la Guardia de Infantería de la Policía Federal, en la llamada “Operación Escarmiento”.

La noche de los bastones largos significó la renuncia masiva de 1.378 de los mejores profesores universitarios y centenares de científicos expulsados que debiendo continuar sus brillantes carreras en el exterior.

Hoy, vemos que el ajuste de la dupla Milei-Caputo avanza a paso redoblado sobre el presupuesto universitario reduciendo la inversión en infraestructura de 23.000 millones a solo 4.000 millones de pesos, además de paralizar 119 obras previstas, 38 de ellas en la provincia de Buenos Aires, a la cual, el gobierno nacional le cercenó un 25% del presupuesto universitario en 2024.

Actualmente, el presupuesto nacional en educación es el más bajo de las últimas dos décadas, pasando de 0,72% del PBI en 2023 a caer al 0,43% en 2025, desplomando la inversión por estudiante a niveles del 2005 y salarios docentes y no docentes por debajo del nivel del 2002, con una pérdida del poder adquisitivo del 85%

En total contradicción con las declaraciones de Milei que tiempo atrás dijo “la universidad pública nacional no le sirve a nadie más que a los hijos de los ricos y de la clase alta y media alta”, la participación en la Universidad Pública Nacional en la Provincia de Buenos Aires, el quintil más pobre de los bonaerenses pasó del 8,3% al 21,2% en 25 años; el 42,3% de estudiantes universitarios proviene de los cuatro deciles más bajos; entre 2005 y 2023, la matrícula universitaria creció un 240% en las universidades del conurbano.

El gobierno de la Provincia de Buenos Aires a través del “Puentes” invertirá: $ 22.000 millones en 37 centros universitarios en 80 municipios:10.000 estudiantes beneficiados; $ 2.000 millones en aulas y laboratorios en 2026; $ 38.000 millones en boleto educativo subsidiado: 1.000.000 de estudiantes beneficiados, además de retomar la construcción de 21 obras abandonadas por Milei – Caputo, por casi $ 27.000 millones.

Solo así podremos emprender el camino largamente postergado de nuestra Patria hacia la Comunidad Organizada de Perón, donde el fin del Estado sea la educación del Pueblo para una vida virtuosa y en favor de que todo individuo pueda realizarse a sí mismo en una sociedad que se realiza.

“La conquista más grande fue que allí, la universidad se llenó de hijos de obreros, donde antes solo estaba admitido el oligarca. Porque la forma de llevar al oligarca es poner altos aranceles, entonces solamente puede ir el que los paga. Nosotros suprimimos todos los aranceles. Para la universidad no había ni derecho de exámenes, ni nada. Era gratis, totalmente gratis. El Estado pagaba eso.” Juan D. Perón.

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