
Anoche el pueblo argentino observó una mentira transmitida por cadena nacional, un supuesto Milei que de repente encontró su sentimiento soberano y pasó de reivindicar a Margaret Thatcher a defender la soberanía sobre las Malvinas, de gritar ¡viva la libertad carajo! a gritar ¡viva la patria!
Las anunciadas sanciones para las empresas petroleras que exploten nuestros recursos energéticos en la cuenca Malvinas basado en una ley vigente desde el 2011, sancionada en el último gobierno de Cristina Kirchner, las podría haber aplicado desde el primer día de su gobierno, sin embargo, opto por el silencio frente al avance británico en su pretensión de extraer petróleo de la cuenca Malvinas, como tampoco se opuso al amarre de un buque petrolero ingles en el puerto de Ushuaia. De la misma manera, la Base Naval Integrada de Ushuaia, es un proyecto que comenzó en el año 2022 y en el 2024 el presidente le ofreció a los Estados Unidos la construcción conjunta de la misma.
Nada de lo anunciado por Milei anoche representan una novedad, más bien son un sospechoso giro en defensa de la soberanía nacional forzado por su elección de poner a la Argentina siempre al servicio de los intereses de los Estados Unidos y su presidente Donald Trump.
El extraño discurso de anoche, en realidad esconde el sometimiento a voluntad de Donald Trump de quedarse con los recursos petroleros de nuestras Islas Malvinas. El enfrentamiento de Trump con Gran Bretaña, pasa por la falta de apoyo que recibió para su guerra en Irán y es allí donde evalúa cambiar la postura estadounidense sobre la soberanía en las Malvinas. Forzado por esos cambios geopolíticos mundiales. Donald Trump lleva los Estados Unidos a tener el control total de América desplazando a China y a cualquier otra potencia extracontinental, con el objetivo siempre claro de hacerse de las reservas petroleras de los distintos países, como muestra la intervención sobre Venezuela y la fallida operación en Irán.
Siempre es el petróleo el que motoriza los movimientos de Estados Unidos.
Además, la caída de la imagen presidencial y la falta de resultados positivos para las grandes mayorías, de un programa económico que solo genera beneficios rentísticos para los sectores concentrados de la economía, principalmente el energético y el financiero, Milei pretende salir de ese atolladero levantando una bandera histórica de la causa nacional y se monta sobre el nacionalismo que se despertó en nuestro pueblo luego del mundial y la bandera de “las Malvinas son Argentinas”.
Así, en afán por apuntalar su proyecto de reelección del año próximo, pretende poner de rodillas a nuestro país frente al apetito petrolero voraz de los Estados Unidos, intentando que la potencia del norte apoye el reclamo soberano sobre nuestras islas a cambio de entregar el jugoso botín energético. De ninguna manera se puede tener unidad nacional en estos términos, pretendiendo que desde nuestro ejercicio de oposición democrática, demos nuestro aval a una soberanía truncada en el Atlántico Sur, donde a nuestro país sólo le tocaría conformarse con tocar nuestra tierra, mientras los recursos son explotados por las empresas estadounidenses.
La alianza que plantea Milei con Trump, ahora lo obligó al giro diplomático en la causa Malvinas y aquí nuestra profunda diferencia. La Argentina no puede tener una política exterior errática y cambiante según los deseos de las potencias extranjeras.
La defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas debe ser una política de Estado irrenunciable que busque el control pleno sobre el territorio y sus recursos naturales y no una moneda de cambio para saciar las necesidades energéticas de otros países y cumplir sueños políticos personales.
Si bien es para celebrar que el presidente del octavo país más grande del mundo, descubra lo estratégico que es la defensa de la soberanía nacional y llame a la oposición política a la unidad nacional, no podemos dejar de marcar nuestras diferencias en cuanto al reclamo histórico de soberanía plena sobre nuestras islas y los espacios marítimos del Atlántico Sur, sin ningún tipo de sometimiento a ninguna potencia extranjera, solo en estos términos se podrá constituir un frente de unidad nacional que tenga como objetivo central la defensa de la causa Malvinas.




