El 29 de julio de 1966, a tan solo un mes de haber tomado el poder, el dictador Juan Carlos Onganía firma el Decreto-Ley N° 16.192, el cual disponía la supresión del gobierno tripartito y la autonomía de las Universidades Nacionales. Como medida adicional, Onganía subordinaba a las autoridades de las ocho casas de altos estudios del país al Ministerio de Educación, nombrándolas administradoras o instándolas a renunciar en un lapso de treinta días.

Ante estas medidas arbitrarias del régimen, esa misma tarde, el Rector de la UBA, Ing. Hilario Fernández Long, rechaza las nuevas disposiciones y presenta inmediatamente su renuncia al cargo, como también su equipo de asesores. Como señal de repudio, grupos de estudiantes y docentes de cinco Facultades -Ciencias Exactas y Naturales, Arquitectura, Ingeniería, Filosofía y Letras y Medicina- deciden tomar los edificios. Por la noche, la Guardia de Infantería de la Policía Federal al mando del general Mario Fonseca, en la llamada “Operación Escarmiento”, expulsa violentamente a la comunidad académica que había ocupado los edificios de las Facultades de Ciencias Exactas y Naturales y Arquitectura- ubicados en la calle Perú 222, la histórica Manzana de las Luces. Fueron detenidas más de un centenar de personas, entre docentes y estudiantes, pero también otras tantas resultaron heridas por la represión que se desató dentro de los claustros. El suceso sería recordado nefastamente como “la noche de los bastones largos”

De manera brutal, la “depuración” académica del gobierno de facto de Onganía, cerraba una de las etapas más renovadoras, dinámicas y transformadoras de lo que significó la historia de la Universidad de Buenos Aires. Como dirá J. W. Cooke, en su libro Peronismo y Revolución: “…la Universidad era, desde antes del golpe, un objetivo de la “despolitización”. Era uno de los recursos para la defensa del sistema. Despolitizadas las agrupaciones obreras, despolitizada la Universidad, despolitizada toda forma civil de protesta colectiva so pretexto de que contrariaba el “occidentalismo cristiano”, los únicos que podían hacer política eran los empresarios, la prensa comercial, los reaccionarios de todo calibre y procedencia: el régimen.”

La derecha antipatria de nuestro país, otrora golpeando la puerta de los cuarteles, y en la actualidad, por la vía de la desestabilización económica, las operaciones mediáticas y la persecución judicial, solo han podido ofrecerle a la sociedad argentina más desigualdad, pobreza y una mayor dependencia en favor de intereses trasnacionales y de una clase privilegiada que odia al Pueblo.

El Peronismo siempre resultó ser el único enemigo para los planes de entrega de soberanía del establishment local, interpretando acabadamente los anhelos del pueblo argentino y su expresión dentro de las Universidades públicas.  Aquella oscura noche de violencia irracional desatada por el régimen de Onganía contra alumnos y docentes universitarios, fue un crimen de lesa Patria que se resume como una persecución más de los sectores poderosos contra el peronismo y la educación del pueblo en favor de una patria libre, justa y soberana.

Desde el Partido Justicialista de La Matanza, llamamos a nuestros profesionales aejercer la memoria y militar por una educación superior que se ponga al servicio de la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

Descubre más desde PJ | LA MATANZA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo