A comienzos de 1951 se anunciaba la fecha para las elecciones el 11 de noviembre de aquel año. La reforma de la Constitución nacional de 1949 habilitaba para un segundo mandato consecutivo la reelección de Juan Domingo Perón como presidente de la Nación. El proceso preelectoral se desarrollaba en un ambiente de inquietud porque debía definirse quien acompañaría a Perón en la fórmula. Se empieza a hablar informalmente de la candidatura de Evita en carácter de candidata a la vicepresidencia. Finalmente, el 2 de agosto de 1951 la Confederación General del Trabajo, conducida por Daniel Espejo, lanza la fórmula Perón-Eva Perón y anuncia un Cabildo Abierto a realizarse el día 22 del mismo mes sobre la Av. 9 de julio de frente al Ministerio de Obras Públicas para que se consagrara por aclamación.

Sin embargo, sectores militares se resistían a la idea, presionaban al gobierno para limitar la participación de Evita a solo cuestiones de gobierno. Por otro lado, sectores de la Iglesia de un conservadurismo recalcitrante no veían con buenos ojos esa candidatura, porque denostaban a los “hijos naturales” y a las “actrices” por encontrarse fuera de sus parámetros morales, menos aún, les agradaba ser gobernados por una mujer. El planteo oficial de la CGT a Perón para que Eva sea proclamada vicepresidenta consistía en la idea de oficializar la fórmula Perón-Perón en un contexto muy favorable, las mujeres votaban por primera vez en la historia del país y centenares de agrupaciones políticas sumadas al pedido cegetista apoyaban la propuesta.

Finalmente, el 31 de agosto de 1951, Evita pronuncia su discurso por cadena nacional de radiodifusión, trasmitiendo su “irrevocable decisión de renunciar al honor que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron conferirme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de agosto”. Los tiempos han cambiado, los métodos para proscribir al peronismo, también, pero el objetivo sigue siendo el mismo. En la última década, el “Lawfare” fue utilizado en la región por las elites conservadoras y reaccionarias para asestar golpes de estado “blandos” con apoyo de Washington. Como siempre, la geopolítica del centro dominando los procesos en la periferia. Las corporaciones mediáticas hegemónicas, afines a intereses inconfesables, colaboraron estrechamente con los factores de poder, invisibilizando todo tipo de maniobra y creando sentido común en el pueblo. La causa por la adjudicación de la obra pública en Santa Cruz por la cual pretenden condenar por el delito de asociación ilícita a nuestra vicepresidenta Cristina Fernandez de Kirchner, es una maniobra que no solo persigue proscribirla para las próximas elecciones presidenciales, sino también, someternos a los designios de los organismos financieros internacionales y, con ello, poner en riesgo las tres banderas del peronismo, una Patria Libre, Justa y Soberana. La derecha juega esta carta infamante con la convicción de sacar del medio a ese “hecho maldito de la política argentina” que es el Peronismo, enlodando a sus dirigentes con denuncias falsas y causas armadas o amañadas, porque como dice J.W.Cooke “La despolitización es la continuación de la política antiperonista por otros medios”.  

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