¿Por qué persiguen sistemáticamente a Cristina Fernández de Kirchner? Cuando elaboramos posibles respuestas, incurrimos en el error de pensar solo en los aciertos de la década ganada de su gobierno, que perjudicaron importantes intereses concentrados en favor del pueblo. Pero, en realidad, a Cristina no sólo la persiguen por lo que hizo sino -más bien- por lo que significa a futuro su figura como máxima referente actual del peronismo y de todo el campo nacional y popular, en relación al nuevo contexto geopolítico. Avancemos un poquito en la idea.

Argentina está frente a una oportunidad histórica. El país está próximo a revolucionar su capacidad energética, a partir de recursos naturales que brindarán sostenibilidad a la demanda interna de hogares e industrias y, a la vez, permitirán exportar el excedente con valor agregado argentino.

Al cerrar su ecuación energética, nuestro país, estará en vías de superar -por primera vez en su historia- el cuello de botella de la restricción externa de dólares, un obstáculo que persistentemente impidió la profundización de los procesos de crecimiento económico y desarrollo del país.

La construcción del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, dará conexión y salida exportadora a Vaca Muerta incrementando en 24 millones de metros cúbicos (m3) diarios la capacidad de transporte de gas del país. Las Pymes, las industrias y el transporte, ganarán competitividad de la mano de una energía más accesible. Argentina puede pasar, rápidamente, de ser importadora de energía a ser exportadora de gas natural, primero lo hará con Chile por proximidad territorial, y luego serán los grandes polos industriales en Brasil. Mas adelante se prevé que Argentina se posicionará como proveedor global de Gas Natural Licuado (GNL) mirando a los mercados del área Asia-Pacífico que en la próxima década crecerán de modo sostenido.

Además, puede observarse el despliegue de YPF Litio S.A. dentro de una disputa a nivel global por la apropiación del mineral que nos coloca como jugador privilegiado a nivel planetario, ya que el país conforma junto a Bolivia y Chile, el denominado “Triángulo del litio” con reservas del 65% de los recursos mundiales del mineral.

A corto plazo, estos desarrollos permitirán alcanzar el autoabastecimiento energético del país y la generación de saldos exportables en un mundo necesitado de energía a causa de la guerra en Ucrania. Esto permitirá ahorrar divisas, acumular reservas y encarar un proceso de ordenamiento macroeconómico. El contexto internacional y los desarrollos locales auguran un futuro de crecimiento sostenido para los próximos años.

En este escenario, el debate que dará la compañera Cristina y todo el movimiento Peronista, será en torno a la distribución de los recursos que generen las nuevas oportunidades.

Por convicción ideológica sabemos que Cristina y todo el Peronismo en su conjunto, se opondrán a que el esfuerzo del trabajo y la riqueza de todos los argentinos no quede reducido a la obtención de jugosas ganancias para unos pocos vivos asociados a empresas multinacionales, descuidando el desarrollo con inclusión social. Por aquí es por donde encontramos los verdaderos argumentos para explicar la persecución judicial que sufre la compañera Cristina Fernández de Kirchner.

Además, y en línea con lo anterior, el Peronismo es un actor central para mantener un fuerte control estatal sobre el sistema de Navegación Troncal, comúnmente llamado Hidrovía Paraná-Paraguay, junto a la concreción del anhelado “proyecto Canal Magdalena” para el acceso de buques graneleros de gran calado directo de las aguas internacionales. El control sobre la Hidrovía resulta estratégico para que el Estado obtenga las regalías correspondientes al nuevo boom exportador y a la mejora en los precios internacionales de las comodities exportables. Hecho indispensable para encarar políticas destinadas a combatir la pobreza estructural que padecen los sectores más postergados de nuestra querida Argentina.

Innumerables son las presiones internacionales, para que el Estado claudique en sus funciones y entregue el control de la Hidrovia a los intereses de las potencias extranjeras y sus filiales exportadoras en el país. Sin dudas, un argumento más para entender la persecución judicial y el ataque constante a todo el movimiento peronista.

Todo esto se inscribe en un marco donde los medios de comunicación hegemónicos y algunos dirigentes de la oposición emiten constantes mensajes de odio a la población que se manifiestan en conductas de intolerancia inadmisibles, para una sociedad que ha sufrido -en carne propia- el terrorismo de Estado y que ya ha dicho “Nunca Más”.

El atentado fallido contra nuestra vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, es una muestra de esa práctica diaria de instalación mediática. Analizando el «periodismo de guerra», que realizan los medios hegemónicos, hay un hecho que no puede pasar desapercibido, es que hacia 2025 concluirán las licencias de concesión de los canales 13 y 11 (Telefe). De allí que un cambio de signo político del gobierno el próximo año, sea buscado por algunos operadores políticos y empresarios opositores, como la antesala para perpetuar las licencias mediáticas y sostener el discurso que permita instalar un modelo empresario concentrado que aproveche la bonanza que en los próximos años traerá el nuevo contexto económico y geopolítico.

Para todo esto Cristina Fernández de Kirchner es la adversaria principal de estos intereses y esas son las razones principales que hay detrás de la persecución judicial y el odio generado por los grandes medios de comunicación, pero tengamos en claro que cuando la atacan, no solo van por ella, sino que van por todo el Peronismo, como causa nacional de un pueblo sometido.

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