
Hoy se cumplen 56 años de la gesta heroica del compañero Dardo Cabo, quien junto a 17 compañeros de la gloriosa resistencia peronista desvió el vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas, haciéndolo aterrizar en la pista de carreras de caballos de Puerto Stanley (Puerto Argentino), Islas Malvinas. Una vez descendidos del avión enarbolaron siete banderas argentinas al grito de ¡Las Malvinas son argentinas! ¡Viva la Patria!
A la vez que rebautizaron la localidad de Puerto Stanley con el nombre de Antonio Rivero; en honor al gaucho que en 1.833 resistió, heroícamente, la invasión inglesa al archipiélago; y entonaron el himno nacional.
En el marco de la conmemoración de los 40 años de la guerra de Malvinas, es digno de considerar que 16 años antes de aquel enfrentamiento bélico, un grupo de valientes militantes peronistas hacía propia esa gesta reivindicativa de soberanía, mientras el dictador Ongania se disponía a jugar al polo con el príncipe Felipe, consorte de la reina de Inglaterra, de visita en Argentina.
La importancia geoestrategica del archipiélago en el diseño del nuevo orden multipolar global, las reservas de petróleo y agua dulce, la riqueza pesquera y la ubicación estrategica para el dominio del Atlántico Sur, hacen que el reclamo argentino por el completo ejercicio de su soberania sea irrenunciable.






