
La defensa que realiza Milei de la libertad y la democracia tiene la misma disociación de la realidad que tiene el resto de sus postulados económicos e ideológicos. Su gobierno es autoritario, autocrático y atenta las libertades individuales. Representa un esquema binario de sociedad donde coexisten ciudadanos con plenos derechos y libertades y otros individuos, la mayor parte de la sociedad, que no pueden ejercer los derechos civiles y políticos más elementales.
La quita de fondos a la provincia de Buenos Aires, el fortalecimiento del aparato represivo, la falta de entrega de alimentos a los sectores necesitados, el apoyo al negacionismo sobre la última dictadura, la persecución a la cultura nacional y la relocalización arbitraria de la planta de GNL en Rio Negro, dan muestras de la doble vara a la hora de hablar de democracia y libertad.
Las declaraciones del diputado José Luis Espert, respecto a un pedido de “control” poblacional a los sectores pobres, asegurando que “si no se pone un límite a la natalidad en los hogares pobres, Argentina va a ser una gigantesca villa miseria en otro medio siglo”, da muestra que, para el modelo económico de Milei, los pobres sobran y van a sobrar cada vez más, ya que cada día aumenta más la población excluida y Milei no está dispuesto a gastar en sostener a los pobres. Así, los pobres son un gasto que se debe recortar. Ese es el verdadero pensamiento que se esconde detrás de la creencia que la “justicia social es una estafa”.
De allí que, siguiendo un hilo conductor ideológico, el ministro de Defensa, Luis Petrí haya enviado en estos días un proyecto de ley para reformar la Ley de Seguridad Interior, a partir de la cual habilitaría la participación de las Fuerzas Armadas ante “hechos narcoterroristas”, una categoría demasiado general que puede servir como excusa para reforzar el esquema represivo sobre los sectores populares, el modelo de “solución final” que requiere el sistema de valorización financiera para perdurar en el tiempo.
El brutal asesinato de Susana Beatriz Montoya en las últimas horas, pone de manifiesto la gravedad de apoyar el negacionismo sobre los crímenes cometidos por la última dictadura cívico militar y el peligro poner en agenda categorías como “narcoterrorismo” que terminan avalando el exterminio como en su momento sirvió el término “subversivo” para legitimar los asesinatos contra los opositores al gobierno de facto.
La escandalosa visita que realizó un grupo de diputados libertarios, a condenados por delitos de lesa humanidad en el penal de Ezeiza, también describe el pensamiento autoritario que se esconde detrás de las supuestas ideas de libertad y democracia que predica el gobierno de Milei. Al respecto, la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner sostuvo en su última intervención pública: “Se llevaron un proyecto en mano entregado por los genocidas para propiciar su liberación. Estos son los que hablan de democracia”.
En esta concepción malsana de la democracia, se encuentra el almacenamiento ocioso de más de 5 millones de kilos de alimentos, en riesgo de pudrirse, que el gobierno nacional se niega a entregar a los comedores comunitarios cuando el 55% de la población es pobre y un 22% indigente. Negándose a acatar los fallos judiciales que exigían la entrega inmediata de la mercadería y mantenido hasta la fecha la encarcelación de varias personas por reclamar la entrega de alimentos.
En esa misma línea, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, creó la “Unidad de Inteligencia Artificial aplicada a la Seguridad” (UIAAS) destinada a investigar ciberdelitos en las redes sociales, identificar a sus autores, que pongan en grave riesgo la seguridad interior, objetivos que sirven de excusa para perseguir y domesticar a la oposición política a través del ejército de trolls que se financia con fondos públicos para operar en todas las redes sociales con el fin de defender al gobierno libertario.
Además, la iniciativa de la ministra Bulrrich, es contraria a la Ley de Inteligencia Nacional que, al momento de su debate, fue concebida para respetar los más altos estándares democráticos, poniendo en valor la defensa de los ciudadanos y sus libertades individuales por sobre el aparato de espionaje del Estado.
A estas medidas de gobierno autocrático, se le sumó en los últimos días el “código de censura” que Javier Milei aplica sobre la cultura, en especial, al cine argentino, cuyo sistema de producción se encuentra atravesando su peor momento, a causa de los recortes presupuestarios, que desfinancian y atentan la producción local, cercenando la libertad del pueblo argentino a consumir y difundir su cultura y su arte.
Prueba de esta censura, pudimos ver aplicarla de manera solapada sobre la película experimental ¡Homofobia! del director de cine Goyo Anchou, también en producciones de contenido feminista, críticas a la última dictadura cívico militar, y aunque suene ridículo, películas donde intervenga la cantante y actriz Lali Espósito. Milei sostiene un concepto de libertad bastante extraño. La doble vara se hace explicita. Por un lado, están los que piensan igual al presidente y gozan los beneficios de la libertad ejercida con autoritarismo y por el otro lado, todos aquello que sostienen ideas contrarias y se enfrentarán a la censura, los ataques despiadados en redes sociales y la represión para quienes se atrevan a salir a las calles. Libertad y democracia a medida y conveniencia
El re-direccionamiento que realizó Milei de la planta de GNL del consorcio YPF-Petronas, obra oficializada en 2022 en Bahía Blanca, para que se instale en Punta Colorada, Rio Negro, perjudicando claramente a todos los bonaerenses, es una muestra más del autoritarismo con que toma las decisiones el gobierno nacional, incluso al punto de contradecir todos los informes técnicos que indicaban a Bahía Blanca, como el lugar ideal para la localización de la planta.
También, la decisión autoritaria de no coparticipar fondos a la provincia de Buenos Aires y la quita de subsidios al transporte del AMBA, son actos que atentan contra la libertad de todos los bonaerenses, provocando un fuerte desfinanciamiento del sistema educativo y del transporte público. Siendo la provincia de Buenos Aires la que mayor aporte realiza a la recaudación nacional.
En contrapartida, el gobernador de la provincia Axel Kicillof, le da plena vigencia a la frase de Perón que dice que “la verdadera democracia, es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”, anunció la implementación del Boleto Estudiantil Educativo (BEE), destinado a estudiantes jóvenes, adultos y adultos mayores. Paralelamente, se puso en marcha la incorporación de 112 escuelas al programa de implementación de la Jornada Completa (JC) y la 5ta hora, fortaleciendo la educación y garantizando el comedor escolar para todos esos chicos, demostrando que se puede gestionar en favor de los sectores populares, aun en momentos de extrema debilidad de la economía argentina, producto de las políticas del gobierno nacional.
Más allá que Milei ha sido elegido a través de las urnas, sabemos que la falsa democracia de dobles estándares que nos propone Milei como sociedad, tiene costos elevados para el desarrollo económico de la Patria, atenta contra la vida y la libertad de los argentinos y resulta una amenaza latente a la consolidación de la joven democracia argentina. Por eso, desde el Partido Justicialista de La Matanza, seguiremos enfrentando este modelo económico empobrecedor y represivo, defendiendo la democracia de todos los argentinos y la libertad del pueblo trabajador de soñar con un futuro mejor.




