Que la indiferencia no nos haga cómplices, NO a las políticas fascistas

La política de Javier Milei al frente del gobierno nacional ha venido vulnerando los derechos adquiridos de diferentes sectores de la población, evidenciando una falta de sensibilidad hacia los sectores más vulnerables de la sociedad.

La falta de provisión de medicamentos oncológicos provocando la muerte de más de un centenar de enfermos, las necesidades alimentarias y sanitarias insatisfechas de un tercio de los jubilados y pensionados abandonados a su suerte con magros ingresos, la privación de un plato de comida para un millón de niños y niñas que se van a dormir sin cenar, el quebranto deliberado de 2.300 empresas que no lograron sobrevivir al aperturismo económico, los más de 120.000 desempleados como consecuencia de la caída de la actividad, son la muestra palpable de la catástrofe social que padecemos.

 “El que siembra vientos, cosecha tempestades”, y más temprano que tarde, no podrá pretender cosechar sino el odio que ha venido sembrando.

Ahora llegó el turno de las personas homosexuales, transexuales, parejas gays que adoptan hijos a los que trató de pedófilos, las mujeres a las que acusó de querer ganar privilegios sobre los hombres, sin ahorrarse calificar a los migrantes como una horda que abusa, viola o mata.

El gobierno nacional ha emprendido una cruzada contra minorías sexuales, mujeres y migrantes, etiquetándolos como una “epidemia que hay que curar y el cáncer que hay que extirpar” definiendo como enemigos al “Feminismo, diversidad, inclusión, equidad, inmigración, aborto, ecologismo, ideología de género”, a lo que se le suma, la pretensión absurda de querer eliminar del Código Penal la figura del feminicidio, que fuera incorporado como tal en 2012 y que agrava las penas para los crímenes cometidos contra las mujeres.

La locura mesiánica de las decisiones de gobierno de Javier Milei está causando mucho daño a millones de compatriotas y como es de esperar, el Movimiento Peronista no puede permanecer indiferente frente al avasallamiento de los derechos de la comunidad en su conjunto, minorías sexuales LGBTIQ+, mujeres y migrantes; ni mucho menos, estar al margen de la convocatoria del próximo sábado, que representa un compromiso cívico ineludible en defensa propia y en defensa de la democracia en su conjunto, porque la unidad hace la fuerza.

Estamos llamados a ser artífices de un destino común para los 40 millones de argentinos, sin convertirnos en instrumentos de la ambición de nadie, especialmente de aquellos que medran con la injusticia social, la fragmentación de la sociedad y la indiferencia ante el dolor del prójimo para servir intereses inconfesables.

 “Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada, porque yo no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y yo no dije nada, porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí”. Martin Niemöller. Pastor Luterano alemán y antinazi.